La cirugía plástica ha evolucionado de forma en que hoy es posible corregir con precisión aquellas zonas del cuerpo que el ejercicio y la alimentación no pueden transformar por sí solos. Esta evolución no sólo ha ampliado las opciones técnicas disponibles: también ha redefinido el papel que la imagen corporal juega en la autoestima y la calidad de vida de las personas.
Uno de los procedimientos que mayor demanda ha registrado en los últimos años es el lifting de brazos, también conocido como braquioplastia o cirugía de brazos flácidos. Se trata de una intervención que atiende una preocupación que millones de personas comparten: la flacidez en la parte superior del brazo, esa zona que persiste con exceso de piel o grasa sin importar cuánto ejercicio se realice.

¿Qué es una braquioplastia?
Éste es un procedimiento de cirugía plástica cuyo objetivo es remodelar la parte superior del brazo. Dependiendo de la condición particular de cada paciente, puede incluir la extracción de grasa localizada mediante lipo de brazo, la eliminación del exceso de piel, o ambas.
Por otro lado, si la principal queja es la acumulación de grasa con buena elasticidad cutánea, la solución puede resolverse con técnicas de liposucción como la tecnología Vaser® o el sistema Microaire, que permiten extracciones de grasa más suaves, con menor trauma en el tejido y una recuperación más rápida.
Cuando existe exceso de piel significativo, lo que ocurre frecuentemente después de una pérdida de peso considerable o como consecuencia natural del envejecimiento, el levantamiento de brazos quirúrgico es la opción más adecuada, ya que la liposucción sola no puede eliminar el tejido sobrante.


Proceso de un lifting de brazos
El procedimiento varía según la técnica que el cirujano determine más apropiada, pero en términos generales sigue estas etapas:
Valoración preoperatoria: El cirujano evalúa la cantidad de grasa, el grado de flacidez y la calidad de la piel para definir si se requiere liposucción, escisión de piel o una combinación de ambas.
Anestesia: Se aplica anestesia epidural con sedación, siempre adaptada a las condiciones particulares de cada paciente.
Intervención quirúrgica: El cirujano realiza las incisiones necesarias, generalmente en la cara interna del brazo, para eliminar el tejido sobrante y/o extraer la grasa. La cirugía es ambulatoria, lo que significa que el paciente no requiere hospitalización.
Recuperación inmediata: Se colocan fajas o vendajes elásticos tipo bolero que deben usarse entre tres y cuatro semanas para favorecer la compresión y la adhesión de la piel al músculo.
Reincorporación a actividades: El regreso al trabajo es posible entre una y dos semanas después. La actividad cardiovascular puede retomarse desde la tercera semana; los ejercicios de fuerza en brazos, a partir de la sexta semana.
El proceso postoperatorio también incluye masajes de drenaje linfático para reducir la inflamación, así como el uso de filtro solar y parches de silicón sobre las cicatrices para facilitar su maduración durante el primer año.
¿Quién es candidato al lifting de brazos?
Este procedimiento está indicado para personas que presentan alguna de las siguientes condiciones:

Exceso de piel en la parte superior del brazo que no responde a dieta ni ejercicio.
Incomodidad para usar ropa sin mangas o necesidad de comprar tallas más grandes solo para acomodar los brazos.
Acumulación de grasa localizada con pérdida de definición en la zona.
Pérdida significativa de peso, ya sea por cambios en el estilo de vida o por cirugía post-bariátrica, que dejó piel sobrante.
Cambios asociados al envejecimiento que han reducido la elasticidad de la piel en esa zona.
Un candidato idóneo es aquel que se encuentra en un peso estable, tiene expectativas realistas sobre los resultados y cuenta con buena salud general para someterse a una intervención quirúrgica. La valoración médica individual es indispensable para confirmar la candidatura.

Resultados del lifting de brazos: qué esperar
Los resultados del lifting de brazos son inmediatos en cuanto a la reducción de volumen, pero el resultado final se aprecia entre tres y seis meses después.
Lo que los pacientes reportan con mayor frecuencia al completar su recuperación es:
Mayor libertad para elegir ropa, incluyendo prendas sin mangas que antes evitaban.
Una silueta del brazo más estilizada y proporcional al resto del cuerpo.
Mayor comodidad física en actividades cotidianas.
Un impacto positivo en la confianza y la autoestima que se extiende más allá de lo estético.
Es importante que el paciente mantenga un peso estable después de la intervención, ya que las fluctuaciones de peso significativas pueden afectar los resultados a largo plazo.
¿Por qué elegir a NuBody?
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